Palancas

Una palanca cambia fuerza por distancia; nunca regala nada. Y en una pelea tiene un problema que los manuales no cuentan: el punto de apoyo casi nunca está quieto.

No hay comidas gratis

La energía no se crea ni se destruye: solo cambia de forma. El universo no es una casa de la moneda, es una casa de cambio. Cambias dólares por euros y euros por yenes, pero nunca sales con más dinero del que entraste.

Una palanca no multiplica la energía. Cambia fuerza por distancia, en la proporción exacta que hace que el producto no varíe.

La regla

Una palanca es una barra rígida que gira alrededor de un punto de apoyo. Si aplicas la fuerza al doble de distancia del apoyo que la carga:

  • ejerces el doble de fuerza sobre la carga,
  • pero recorres el doble de distancia que ella.

Al triple de distancia, el triple de fuerza y el triple de recorrido. Y así.

Dale la vuelta y funciona al revés: aplicando la fuerza cerca del apoyo, el extremo largo recibe la mitad de fuerza pero recorre el doble de camino —y como los dos extremos se mueven a la vez, lo recorre al doble de velocidad.

Es el chiste de pisar un rastrillo: el peso del pie está en el extremo corto, y el mango sube a la cara. No hay fuerza para empujar a nadie, pero duele.

Tus músculos funcionan así. Se insertan muy cerca de la articulación, y mueven el extremo largo del hueso. Por eso puedes mover la mano mucho más rápido de lo que el músculo es capaz de contraerse —a costa de fuerza. Prueba a llevar dos bolsas de la compra colgando de las manos con los codos a 90°, y luego pásalas hasta la mitad del antebrazo. El bíceps lo nota inmediatamente: mismo peso, menos brazo de momento.

Un palo o una espada de unos 76 cm son una prolongación del brazo. Regla aproximada: el doble de velocidad en la punta que un golpe a mano vacía.

Los tres géneros

La biomecánica los clasifica por dónde está el apoyo:

GéneroDisposiciónVentaja mecánicaEjemplos
1.ºApoyo entre fuerza y cargaMayor, igual o menor que 1Balancín · la cabeza sobre el atlas
2.ºCarga entre apoyo y fuerzaSiempre mayor que 1Carretilla · los gemelos levantando el talón
3.ºFuerza entre apoyo y cargaSiempre menor que 1Casi todo tu cuerpo · lanzar, patear, sujetar

Que el cuerpo humano esté lleno de palancas de tercer género no es un defecto de diseño: es una apuesta deliberada por velocidad y recorrido en lugar de por fuerza.

Y un detalle que casi nadie recuerda: la reacción en el punto de apoyo es la suma de las dos fuerzas. Con una ventaja mecánica de 4, el apoyo aguanta cinco veces la fuerza que aplicas. Cuando el apoyo es una articulación tuya, conviene saberlo.

El matiz que cambia todo: el apoyo se mueve

Aquí es donde los libros de física dejan de servir y empieza la pelea.

Los diagramas dibujan siempre el punto de apoyo como un triángulo clavado en el suelo. En un enfrentamiento no hay ningún triángulo clavado en el suelo. El adversario tiene una opinión sobre dónde debe estar ese punto, y va a moverlo.

Por eso las llaves fallan contra alguien que se mueve, y por eso una llave que sale sola en clase se convierte en un forcejeo con un compañero que no colabora.

La solución no es más fuerza: es crear el apoyo tú, con otra fuerza.

  • Llave de brazo en pie: no existe apoyo estático. Hacen falta dos fuerzas — tirar de la muñeca hacia arriba y empujar justo por encima del codo.
  • Juji gatame (llave de brazo en el suelo): hay al menos tres — tirar de la muñeca, hundir los hombros del adversario extendiendo las piernas, y elevar la cadera para subir el apoyo.

De ahí sale el método para desmontar cualquier técnica de control. En cada punto donde tocas al adversario, pregúntate qué es:

  1. ¿Un punto de apoyo (posiblemente móvil)?
  2. ¿Una fuerza aplicada?
  3. ¿Una medida contra la fuga o el contraataque?

Las técnicas que parecen imposiblemente complicadas se vuelven simples en cuanto separas esas tres funciones.

El camino de una palanca es un círculo

La trayectoria natural de cualquier palanca es circular, no recta, y el radio lo marca la distancia al apoyo. Esto es decisivo en las manipulaciones pequeñas:

  • Agarrar dos dedos y tirar de ellos hacia atrás: molesta. Girarlos siguiendo un arco cerrado con el apoyo en su base: se va al suelo.
  • Atrapar una patada: tienes una palanca del tamaño de una pierna. Contra alguien rígido, levantar el brazo basta. Contra alguien flexible y equilibrado, levantar recto no hace nada; seguir el arco de la palanca —arriba y por encima, hacia él— lo tumba igualmente.

Y la palanca escondida en un desarme

Un arma de fuego trae la palanca incorporada: el cañón sobresale de la mano. Pero solo te sirve si el punto de apoyo cae dentro de la mano del agresor, porque entonces peleas solo contra sus dedos.

  • Apoyo en la base del pulgar y el índice: peleas contra la fuerza de agarre. Es el bueno.
  • Apoyo en la muñeca: puede resistir moviendo la mano.
  • Apoyo en el codo: su antebrazo tiene más palanca que tú en el cañón. Ese arma no la quitas.

La regla práctica: mueve tu mano describiendo un círculo cerrado centrado en la base del pulgar del agresor. La dirección da igual. Con un cuchillo es más difícil porque no puedes agarrar el filo: hay que empujar por una superficie roma cerca del mango, y el control de la muñeca pasa a ser mucho más importante. Doblar la muñeca hacia dentro reduce mucho la fuerza de agarre —compruébalo agarrándote un dedo con la otra mano y doblando la muñeca.

Lo que hay que recordar

Una palanca cambia fuerza por distancia y nunca regala nada. Aléjate del apoyo para tener más fuerza; acércate para tener más velocidad. Y en una pelea, si no has creado tú el punto de apoyo, no hay punto de apoyo.

Fuentes de este artículo
  1. Jason Thalken, Fight Like a Physicist: The Incredible Science Behind Martial Arts, YMAA Publication Center, 2015, cap. 4. ISBN 9781594393389.
  2. Barney F. LeVeau, Biomechanics of Human Motion: Basics and Beyond for the Health Professions, SLACK Incorporated, 2011, cap. 4. ISBN 9781617114663.

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