Rotación y KO

El daño cerebral no viene del impacto recto: viene del giro de la cabeza. Eso explica por qué un gancho a la mandíbula noquea y un directo a la frente no, y por qué los guantes no protegen el cerebro.

Lo que los boxeadores sabían antes que los científicos

Durante décadas se estudió el impacto en la cabeza como un problema de aceleración lineal: cuánto se puede empujar un cráneo antes de fracturarlo. De ahí salieron los índices con los que todavía hoy se homologan los cascos.

Desde mediados de los años 2000 hay consenso en que ese modelo no sirve para explicar las conmociones ni el daño acumulado. El mecanismo principal es la aceleración rotacional de la cabeza.

Lo cual, dicho en el gimnasio, es una obviedad: si quieres noquear a alguien, un gancho a la mandíbula funciona mucho mejor que un directo a la frente.

La cadena, paso a paso

1. El golpe tiene que cumplir dos mínimos a la vez.

  • Un mínimo de energía, porque va a causar daño estructural.
  • Un mínimo de momento, porque tiene que hacer girar una cabeza entera.

El de energía es fácil de alcanzar. El difícil es el de momento, y por eso los golpes rápidos y ligeros no noquean por muy dolorosos que sean. Es el mismo cálculo de Momento y energía: con la mano sola no hay momento suficiente. Hace falta masa efectiva detrás.

2. La cabeza gira alrededor de un eje que está en el cuello.

3. Los axones —las fibras nerviosas largas del cerebro— situados a cierta distancia de ese eje se estiran más allá de lo que soportan. Se llama lesión axonal difusa, y es el mecanismo que hay detrás tanto del KO como del daño acumulado a largo plazo.

4. Y aquí está la palanca: lo que está cerca del eje de giro sufre más fuerza que lo que está lejos, exactamente como en cualquier palanca. La cara del adversario es el brazo largo de esa palanca.

Por qué el empuje del pie trasero importa tanto

Si miras la curva de fuerza de un puñetazo, tiene dos partes muy distintas:

  • El pico: el instante del impacto. Dura unos pocos milisegundos.
  • La cola: el empuje que sigue después, con la extensión del brazo y el pie trasero. Puede durar más de un segundo.

Todos los entrenadores del mundo insisten en el empuje del pie trasero para un golpe fuerte, y la hipótesis razonable es que el pico lleva el axón hasta su límite y la cola es la que lo daña, porque es una fuerza sostenida aplicada a través de una palanca.

Golpes en los que no puedes empujar con el pie trasero —un golpe de palma de la mano adelantada, un puñetazo con los hombros cuadrados— consiguen la misma cola tocando antes de tener el brazo extendido y siguiendo la extensión con los músculos del brazo.

Lo que esto cambia en tu técnica

Piensa en girar cabezas, no en empujarlas. Es un cambio de imagen mental que se nota en el resultado. Un golpe de palma lineal a la cara hace daño; el mismo golpe que después sube y obliga a mirar al techo tiene bastantes más papeletas de acabar la pelea.

El cuello también es objetivo. Si el mecanismo es estirar axones cerca de la base del cráneo, se puede atacar por el otro lado. Ahí no tienes la cabeza como palanca, así que hace falta más fuerza, pero una patada al lateral del cuello noquea, y se ve en muay thai y en MMA. En la base del cráneo hace falta menos aún — y por eso está prohibido en prácticamente todos los deportes de contacto.

Los golpes de alta energía sin momento no noquean. Un palo, un latigazo con el canto de la mano: hacen mucho daño, pueden terminar un asalto, pero no mueven una cabeza. Un bate o un palo pesado con el cuerpo detrás, sí.

Entrena contra algo que pueda girar. Un saco o un objetivo que rote te da la información que un saco pesado clavado no te da: si estás girando la cabeza o solo empujándola.

El caso incómodo de los guantes

Junta esto con lo de presión y sale una conclusión que no gusta:

  • El guante reparte energía sobre casi el triple de superficie → menos cortes, menos hematomas, menos cejas abiertas.
  • El guante absorbe energía al comprimirse → menos daño en el tejido.
  • El guante no reduce el momento. Ni un gramo. El momento se conserva.
  • El guante y los vendajes hacen que las manos aguanten mucho más → se golpea más fuerte, más veces y más a la cabeza de lo que se haría a mano desnuda.
  • El guante acolchado se amolda a la cara: un golpe que a mano desnuda habría resbalado en diagonal, con guante agarra y transmite su momento.

Sumado: los guantes reducen mucho las lesiones visibles y aumentan la transferencia de momento al cerebro. Protegen la cara y la mano. No protegen el cerebro.

Hace cincuenta años, sin entender el daño acumulado, la decisión era obvia: acolchar. Hoy sabemos que un corte o una mano rota se curan, y que el daño cerebral acumulado se lleva por delante la capacidad de funcionar como persona —y no duele mientras se acumula, precisamente porque el equipo de protección hace su trabajo.

Lo que esto significa para entrenar

Hay una conclusión práctica y es la única parte de esta página que es una opinión, así que va marcada como tal: entrena a girar la cabeza contra los focos y el saco, y a no girarla con tus compañeros.

Sí, es un fallo deliberado en el entrenamiento. ¿Puede costarte un KO algún día? Puede. ¿Merece la pena a cambio de no dejar a tus compañeros de entrenamiento con daño cerebral permanente? Sin ninguna duda.

Lo que hay que recordar

El KO viene del giro, no del empujón recto. Hace falta energía y momento, y el momento es el difícil. La cara es la palanca, el eje está en el cuello, y ningún acolchado del mundo reduce el momento que llega al cerebro.

Fuentes de este artículo
  1. Jason Thalken, Fight Like a Physicist: The Incredible Science Behind Martial Arts, YMAA Publication Center, 2015, caps. 5 y 6. ISBN 9781594393389.

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