Principios
Por qué el Krav Maga está construido como está. Si entiendes esto, las técnicas dejan de parecer una lista suelta y se convierten en una sola idea repetida.
Casi nadie explica esta parte, y es la que de verdad importa. Las técnicas concretas son consecuencia de unas pocas decisiones de diseño. Estas.
1. Lo simple gana
El criterio que ordena todo el sistema es la simplicidad, y no por elegancia: por aritmética.
Un movimiento simple es corto. Al ser corto, recorre menos distancia y por tanto llega antes. Y al ser corto, gasta menos: te deja fresco para lo siguiente.
Piénsalo en términos de energía. Alguien en buena forma física puede dar del orden de 150 a 200 golpes antes de fundirse; alguien sin forma, entre 50 y 100. Parece una diferencia enorme, pero si el combate se alarga los dos acaban agotados igual. La conclusión no es “ponte en forma”: es que el asunto se resuelva pronto.
Y ojo con el malentendido habitual: lo difícil no son los movimientos complicados. Lo difícil es la simplicidad.
2. El reglamento es el enemigo
Todos los deportes de combate son excelentes… y todos tienen un agujero, que es su propio reglamento. Fíjate:
- En judo no se golpea.
- En kárate no se golpea bajo el cinturón ni se agarra.
- En taekwondo no se dan puñetazos a la cara.
- En boxeo inglés no hay golpes bajo el cinturón ni patadas.
- En boxeo francés y americano no hay codos ni rodillas.
- En muay thai no hay cabezazos ni dedos a los ojos.
Esas reglas existen por una buena razón: proteger la salud del practicante para que pueda seguir progresando. Pero tienen un efecto secundario: no te acostumbras a recibir lo que está prohibido, ni a darlo. Y en la calle no hay árbitro.
El Krav Maga intenta que ningún ataque te resulte desconocido. Por eso se entrena recibiendo de todo.
3. El ojo entrenado no piensa
Si tu ojo se ha acostumbrado a ver un ataque concreto ejecutado por un compañero, ese ataque te resultará familiar y tus reflejos no necesitarán analizarlo. Reaccionarás antes, no porque tus reflejos sean más rápidos que los de otro, sino porque el otro está gastando un tiempo precioso en entender qué le está pasando.
Esto explica por qué el entrenamiento repite tanto, y con ataques reales: no se busca memorizar coreografías, se busca que nada te sorprenda.
4. La eficacia por encima de la estética
Aquí no hay preocupación por que quede bonito. El Krav Maga nació en un contexto donde lo único que se pedía era seguir vivo, así que se eliminó todo adorno para quedarse con lo esencial. Si algo funciona pero es feo, se queda.
5. La cabeza es parte de la técnica
Cuando tienes delante a alguien decidido a hacerte daño aparece un malestar difícil de sostener. Si consigues canalizar la emoción —miedo o rabia— podrás hacer lo indispensable e incluso ir más allá de lo que creías capaz.
Si no lo consigues, pasa esto, y es muy reconocible: los movimientos salen entrecortados, demasiado amplios, contraídos, agotadores y poco precisos, todo ello acompañado de una respiración pésima. No significa que no vayas a salir de esa; significa que tendrás menos posibilidades.
Por eso el sistema entrena también el estrés, no solo el gesto. Lo que le ocurre exactamente a tu cuerpo —con números— está en Lo que le pasa a tu cuerpo.
6. El orden moral
Y esto conviene decirlo entero, porque es lo que separa un método de defensa de una excusa para pegar.
Primero, seguir vivo. Si hace falta, con todas las consecuencias.
Segundo — y esto es lo que marca el nivel real de alguien — ser lo bastante eficaz y tener el suficiente dominio de uno mismo como para no tener que causar daños irreparables. A partir de ahí es cuando esto empieza a ser un arte.
Y un apunte honesto sobre estos principios
Estos seis principios vienen del propio sistema, y hay literatura seria que discute alguno de ellos. En particular, si las defensas son tan útiles como el tiempo que se les dedica, y si el dolor sirve para detener a alguien.
No se esconde: los desacuerdos están contados, con los argumentos de cada parte, en Donde las fuentes no coinciden.
- Richard Douieb, Self-défense Krav Maga, Éditions EM, 1997.El autor fue alumno directo de Imi Lichtenfeld e introdujo el Krav Maga en Europa.
Los textos de este sitio son de elaboración propia a partir de estas fuentes. Ver la bibliografía completa.