Defensa contra amenaza con arma de fuego
La técnica más delicada de todo el programa. Tres tiempos: desviar el cañón, neutralizar al agresor y quitarle el arma. Y una regla previa: casi nunca deberías intentarlo.
Ver en YouTubeCómo se hace
- Localiza el arma con una mirada rápida y directa. No te quedes mirándola: despertarías sus sospechas.
- Elige el momento. El mejor es cuando está distraído: cuando habla o da órdenes. Ese momento puedes provocarlo tú haciéndole una pregunta.
- Primer tiempo: desvía el cañón, sácate de su ángulo de tiro, o las dos cosas a la vez. Y toma el control del arma de inmediato.
- Agarra el arma o la mano armada y desplaza tu peso encima, para limitar su capacidad de mover la mano. Si no puedes, agárrala con las dos manos y mete una patada.
- Segundo tiempo: neutraliza al agresor. Sigue siendo peligroso mientras tenga el arma: puede disparar o golpearte con la culata.
- Tercer tiempo: apodérate del arma y déjala inutilizable.
- La acción no termina hasta que tienes el arma y te has apartado de él.
Errores típicos
- Concentrarte solo en el arma y olvidar a la persona. Puede ser alguien entrenado: no lo subestimes.
- Contar con su cooperación. Él también está peleando por su vida y no va a hacer lo que tú esperas.
- Avisar del movimiento inclinando el tronco o cambiando la postura antes de actuar.
- Dar por hecho que ya está, tras desviar el cañón. Ahí es cuando empieza la parte peligrosa de verdad.
La física
El cañón es la palanca, su pulgar el apoyo
La cabeza
Nadie reacciona a tiempo, ni él ni tú
Te está intimidando porque le sale más barato
La decisión anterior a la técnica
Cuándo NO hacer esto
Esta parte va primero, porque es la que importa.
Quien te amenaza con un arma de fuego normalmente quiere algo: dinero, tus cosas, información, tomarte como rehén. Matarte no suele ser su objetivo principal. Y si lo que quiere es tu cartera, la respuesta correcta es darle la cartera.
El manual es explícito: estas técnicas son difíciles y solo se usan si estás bien entrenado y cuando, con toda probabilidad, el agresor va a usar el arma y va a haber víctimas. En una situación así no tienes nada que perder y tu intervención solo puede contribuir a salvar vidas.
Fuera de ese caso, intentar desarmar a alguien es una forma estadísticamente excelente de que te disparen.
Pero «no desarmar» no significa «quedarse»
Aquí hay que hacer una distinción que el consejo tradicional se salta, y que a este sitio le parece importante: entregar lo que te piden y quedarte quieto no son la misma decisión.
Thalken sostiene, con datos, que la recomendación de cumplir viene de un error estadístico que no se corrigió hasta 1992, y calcula que echar a correr deja entre un 97 % y un 99,8 % de supervivencia. Douieb dice que le des la cartera. Las dos posturas, con sus cifras y sus argumentos, están contrastadas en Evitar: ausencia, escape y desescalada — junto con la opinión de este sitio, señalada como lo que es.
Lo que no está en discusión, y en esto coinciden todas las fuentes: en el momento en que te piden ir a otro sitio, subir a un coche o dejar que te aten, se acabó cumplir. Te están llevando a un escenario secundario y tus probabilidades solo empeoran a partir de ahí.
Los tres tiempos
Si se llega ahí, la estructura es siempre la misma:
- Neutralizar el arma. Lo peligroso es el cañón. El primer movimiento es desviarlo, apartarte de su ángulo de tiro, o las dos cosas — y tomar el control inmediatamente.
- Neutralizar al agresor. Porque después de desviar el cañón sigue teniendo el arma y sigue pudiendo disparar o golpearte con la culata.
- Apoderarse del arma y dejarla inutilizable.
Ese orden no es negociable, y el error más frecuente es creer que el trabajo termina en el primer paso.
El momento
Detalle práctico que vale la pena conocer aunque nunca entrenes esto: el mejor momento es cuando el agresor está distraído, y lo está sobre todo cuando habla o da órdenes.
Y algo más: ese momento puedes provocarlo tú, simplemente haciéndole una pregunta. Quien está formulando una respuesta tiene menos atención disponible para todo lo demás.
También hay que mirar el arma — una mirada rápida y directa para localizarla— pero sin quedarse ahí, porque una mirada fija es exactamente lo que le hace sospechar que estás pensando algo.
Dos cosas que se olvidan
- El agresor puede estar entrenado. Concentrarse únicamente en el arma y olvidar a la persona que la sujeta es un error grave.
- No cuentes con su cooperación. No va a hacer lo que tú necesitas que haga: él también está luchando por su vida.
En el programa oficial
Neutralización de un agresor que amenaza con un revólver — cinturón Marrón Fuente: Federación Madrileña de Lucha.
- Federación Madrileña de Lucha, Programa técnico de Krav Maga. https://www.fmlucha.es/Fuente normativa del programa por grados que sigue este sitio.
- Richard Douieb, Self-défense Krav Maga, Éditions EM, 1997.El autor fue alumno directo de Imi Lichtenfeld e introdujo el Krav Maga en Europa.
- Jason Thalken, Fight Like a Physicist: The Incredible Science Behind Martial Arts, YMAA Publication Center, 2015, cap. 8. ISBN 9781594393389.
- Rory Miller, Facing Violence: Preparing for the Unexpected, YMAA Publication Center, 2014.
Los textos de este sitio son de elaboración propia a partir de estas fuentes. Ver la bibliografía completa.